¿Cómo calificar lo que ocurre ante nuestros ojos? Dígalo usted, hermano, hermana. Un escritor latinoamericano que en los setentas denunciaba las distorsiones de Cristo en la teología y la política decía que peor que la traición de Judas, que entregó el cuerpo de Cristo, era la de quienes traicionan su espíritu. Evidentemente, la iglesia-empresa traiciona a Cristo. Hermanos, hermanas: necesitamos volver a las raíces del Evangelio que nos dejó nuestro Maestro y recuperar la dimensión humana y generosa de la Iglesia que Él fundó con su sangre.
Aquellos que desaparecieron su cadáver para evitar que fuera símbolo; aquellos que, (…), no quisieron que quedara una sola huella, se encuentran con que, aunque no haya tumba conocida, aunque no haya restos

